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Mi historia

  • Foto del escritor: Angelica Arrieta
    Angelica Arrieta
  • 30 mar 2025
  • 4 min de lectura

Universidad Nacional de Luján

“Agradecer cada paso porque me permitió llegar a donde hoy estoy"



Cuando terminé la secundaria yo quería estudiar psicología pero por ciertas cuestiones terminé estudiando Lic. en Administración. Me costaron mucho las materias contables (las que yo percibía como rígidas y sin sentido) y adoraba las gerenciales que hablaban de liderazgo y el trabajo con las personas. Con mucho esfuerzo me recibí.


Esta carrera me permitió tener empleos que si bien disfrutaba, yo no me sentía realizada. Sentía que había algo que me faltaba. 

Estudiar Administración fue un medio para un fin ya que gracias a los ingresos obtenidos de mis trabajos, pude solventar todas las formaciones que luego realicé. 


Y también conservo amigas que aún hoy seguimos compartiendo vivencias.


Coaching

“Descubriendo mi Poder Personal” 



Quise formarme como coach para poder “complementar” mi formación de base en Administración y poder trabajar más desde el área humana y no tanto desde los números.


En el transcurso de la carrera me fui animando a hacer cambios en mi vida que había querido hacer hacía rato pero que no me animaba. Me enseñaron a observarme y escucharme. A desarrollar la habilidad de hacer y hacerme preguntas. A saber que, si bien hay cosas que suceden y no podemos controlar, siempre podemos elegir cómo relacionarnos con las situaciones que acontecen. Y que no hace falta esperar que vengan tiempos mejores, también podemos salir a buscarlos. Se puede decir que aquí comencé el viaje de autodescubrimiento y muchas de las cosas que veía en mí no me gustaban. Hubo mucho enojo conmigo por haber permitido situaciones, por haber considerado que perdí el tiempo con cosas inútiles. Al comenzar a escuchar mi mundo emocional fue también comenzar a escuchar mis miedos, mis vergüenzas, mi querer cambiar y no poder hacerlo, mis frustraciones, mis “defectos”. 


Cuando nos habilitamos y comenzamos a vernos, vemos todo y es normal que al principio suceda esto, es parte del proceso. Eso lo pude ver después, con el tiempo. Pero lo que hoy puedo ver es que es muy importante el acompañamiento por alguien que ya transitó ese camino, alguien que nos acompañe y nos ayude a reconciliarnos con nosotros ya que sin aceptación todo lo que sigue en el proceso será casi imposible. La mirada de autocompasión (que no es lástima) es vital y yo hago mucho foco para que mis consultantes  puedan desarrollarla antes de continuar en sus procesos.


De más está decir que cuando me recibí de coach mi objetivo vocacional ya había cambiado.


Terapia Floral

“Despertando la conciencia”



La terapia floral llegó a mí en un momento de mucho estrés laboral. Estaba frente a desafíos que yo sentía que no podía cumplir. No me sentía cómoda con ciertas dinámicas laborales en dónde yo me sentía expuesta y como resultado sentía mucha ansiedad. 


Las flores me ayudaron a poder ver con claridad la situación y poder identificar lo que yo estaba necesitando. Pude ver que no me estaba comunicando bien y que mi autoexigencia me llevaba a no pedir ayuda. Yo siempre digo que las esencias florales traen a la conciencia aquello que no estamos pudiendo ver y lo hacen de una manera sutil. Son las aliadas absolutas para acompañar cualquier proceso.


Cuando las necesito no dudo en prepararme un gotero y me maravillo ante los grandes cambios que observo en mí y en mis consultantes. 


Eneagrama

“La puerta para la aceptación y validación”



Conocí el Eneagrama a los 18 años, en un taller de orientación vocacional. 

Me cautivó al instante. Respondía a la pregunta que me hacía de pequeña: ¿Por qué las personas son tan distintas entre sí?. Con el Eneagrama, descubrí que existían 9 posibilidades de ser y cada una tenía sus propios intereses y puntos de vista. ¡Fascinante!


Cuando pude identificarme en uno de esos 9 sentí mucha paz al descubrir que no había nada malo o extraño en mí -como siempre lo había sentido- y que también había otras personas muy parecidas a mí. Pero también, había cosas que no me gustaban de ese “Eneatipo” con el que me identificaba.


Estudié el Eneagrama desde la psicología y eso respondía a mi necesidad de entender y comprender. Muy propio de mi esencia.


En 2022 conocí a mi maestro Roberto Perez y me enamoré de su mirada del Eneagrama, la cual va más allá de identificarse con un eneatipo. Su mirada aporta la posibilidad de conectar con nuestra autenticidad y realización personal. Gracias a él pude abrazar quien soy. Lo que me gusta y lo que no me gusta. Aprendí a poder identificar qué caminos me ayudan a vivir en armonía y cuáles son aquellos aspectos que me alejan. Obviamente que me formé con él y hoy transmito mucho de ese aprendizaje a mis consultantes a través de las Lecturas de Eneagrama.


Autoconocimiento

"Abrazar la mujer que soy"


En cada una de estas vivencias me fui transformando, descubriendo, encontrando.

De alegrías y también tristezas, de peleas internas y de reformular viejas creencias para vivir más libremente.

Me animé, siempre con el deseo de ir en búsqueda de algo mejor.

Este es mi proceso. Nada fue casual.

¿Cuál es mi fórmula? Parar, Escuchar, Decidir y Actuar.

¿Qué fue clave en todo este camino? Accionar.


Hoy a mis casi 40 años siento que todo lo que fui transitando hoy toma sentido. Saber quien soy me permitió identificar qué es lo que me hace única y a partir de eso, comprender mi vocación.


Es desde mi propio crecimiento desde donde hoy quiero acompañar a otros para que descubran todo el potencial que tienen. Acompañar, alentar y facilitar espacios de escucha y amor.


Si algo de este relato resonó en vos... escuchalo... escuchate.


Angie Arrieta


 
 
 

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